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El estilo parisino en cinco consejos subestimados que, en realidad, marcan la diferencia

Por María José Pérez - 2 de febrero de 2023 - moda

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Si hay alguien que ha escrito mucho, muchísimo, sobre el estilo parisino, es Inès de la Fressange. Tanto en sus libros como en sus entrevistas, la parisina por excelencia ha regalado varios consejos que suelen subestimarse pero que, en realidad, pueden cambiarlo todo a la hora de cultivar el famosísimo (y complicado) 'allure'.

Los ríos de tinta sobre el estilo parisino tienen un caudal incalculable. Sobre todo, desde que nos pasamos a esto del digital, donde no hay que ser especialmente cuidadosa con la cantidad de caracteres. Por mucho que hemos avanzado y nos hemos deconstruido, el mito de la parisina sigue (más o menos) intacto. De hecho, cuanto más queremos meterle mano, más se fortalece; Emily en París es solo el penúltimo ejemplo de ello. La ciudad y, sobre todo, quienes pasean por ella, sigue despertando una fascinación difícil de medir y fácil de personalizar. Porque si hay alguien a quien le ha salido rentable escribir sobre el estilo parisino es, precisamente, a la parisina por excelencia: Inès de la Fressange

Aunque la directora creativa y escritora desdeña (¿acaso hay algo más francés y estiloso que eso?) su estatus como icono, lo cierto es que desde que empezó a asomar por el panorama de la moda internacional en los años 80 y 90, su leyenda no ha hecho más que crecer; historias rocambolescas con Lagerfeld mediante. Y si bien otras figuras han ido quedando más o menos caducas, de la Fressange sigue manteniendo el pulso del ahora gracias a una relación extraordinaria con sus hijas y con una comunidad de seguidores que se acerca al medio millón en Instagram. Lo dijo en septiembre en París, sentada en su oficina de Roger Vivier: "Nunca puedes imaginar lo que vendrá".

©Spotlight by Launchmetrics
©Spotlight by Launchmetrics

Su descaro a la hora de conversar y la falta de pudor ante temas peliagudos son la cara verbal de la moneda que es su estilo. Al otro lado, una serie de looks aparentemente casuales pero que se han ido construyendo con mimo durante años. Huye del overdress, pero no renuncia a unos buenos pantalones y a un jersey de cashmere de calidad. Vamos, que es una de esas personas a las que escuchar cuando se le suelta la lengua en materia de moda.

Sus consejos a la hora de conseguir el ansiado estilo parisino están reflejados en sus libros y en sus entrevistas. Pero de entre todos, hay unos cuantos que suelen subestimarse y que, sin embargo, son los que pueden marcar la verdadera diferencia.

  • En moda, hay que dejarse llevar por las contradicciones. Es algo que va más allá del consabido contraste de estilos: es mezclar ese vaquero vintage y desgastado con una blazer negra de factura impecable para "los días en los que no quieres hacer ningún esfuerzo sin que se note demasiado" o buscar una camiseta absolutamente básica en la que haya que invertir ("pasas horas buscando esa camiseta ideal con el tejido fino y un poco transparente, que parece de cachemir").
  • El negro se adora, pero un jersey rosa puede alegrar la vida y el armario. En su último libro, Hapiness, the art of togetherness, el jersey rosa aparece entre las 20 piezas que alegran tu vida y la de los demás. Es intenso, es llamativo y junto con uno de los vaqueros o una falda amarilla, conforma dos de los tres looks que ponen a todo el mundo de buen humor. Ya sabes.
  • Usar bufandas y pañuelos de seda para todo. Incluso, cita textual, "para secarle los mocos a tu niña". En un plano más estético, es el accesorio que va a permitirte añadir una nota de color a un look oscuro. Porque aunque no lo parezca, la (o esta) parisina no solo vive de tonos neutros, a pesar de ser sus favoritos.
  • Enseñar un poco de piel. Para de la Fressange y sus coautoras, son tres centímetros. El jersey amplio o la camiseta de cuello ancho que se escurre un poco por el hombro, el botón de la camisa que no se ha abrochado... El arte de la sutileza se puede cultivar.
  • Llevar reloj. "Se considera una joya". Así de contundentes son. En una época en la que la hora se mira en los smartphones, es una declaración de intenciones estética mayor que cualquier diamante.