Iconos de estilo: Qué define realmente a una It Girl más allá de las tendencias
Si alguna vez te has preguntado por qué ciertas mujeres trascienden la viralidad para convertirse en leyendas estéticas, este análisis es para ti. Desgranamos los factores invisibles (y no tan invisibles) que construyen a un verdadero icono de estilo.
Iconos de estilo: Qué define realmente a una It Girl más allá de las tendencias
Si buscas "iconos de estilo" o "it girls" en tu feed de Instagram o TikTok, es probable que el algoritmo te devuelva un aluvión de micro-tendencias, cores efímeros y rostros que, aunque hoy acaparan portadas, quizás mañana se diluyan en el scroll infinito. Porque, reconozcámoslo: tener un momento viral no es lo mismo que construir un legado.
Llevo meses dándole vueltas a este tema, documentándome y revisando bibliografía —como el fantástico libro de Erea Louro— para intentar descifrar esas coordenadas exactas que comparten las mujeres que han marcado la historia visual de nuestra sociedad. ¿Qué tienen en común Cleopatra, Jackie Kennedy y Zendaya? ¿Es solo ropa o hay una arquitectura mucho más compleja detrás?
Vamos a meternos en este jardín, porque aunque la percepción de la elegancia es subjetiva, existen parámetros tangibles que configuran la construcción de estas personalidades. Y ya te adelanto que la ropa es solo la punta del iceberg.
El juez supremo: El factor tiempo
Quizás te sorprenda que el primer factor no tenga nada que ver con un diseñador de renombre, sino con el calendario. Hace falta tiempo, y mucha perspectiva, para determinar si alguien es realmente un icono.
Vivimos en la era de la inmediatez, donde tenemos herramientas para medir el impacto al segundo: Margot Robbie se viste de Barbie y las búsquedas de rosa se disparan; Zendaya pisa una alfombra roja y la marca que lleva agota stock. Pero una cosa son los picos de interés comercial y otra muy distinta es el calado cultural.
El verdadero icono es aquel cuyo legado estético filtra hacia la mayoría y cambia la silueta de una época. Y eso, lamentablemente para la velocidad de las redes sociales, solo se puede validar con el paso de los años.
La belleza normativa y el círculo del privilegio
Aquí entramos en un terreno pantanoso, pero necesario. Si hacemos un repaso honesto por la historia, nos encontramos con una verdad incómoda: para ser un icono de estilo, históricamente, ha sido casi un requisito cumplir con una belleza y corporalidad normativas.
Ese pretty privilege del que tanto se habla ahora ha permitido a estas mujeres tomar riesgos estilísticos que, en otros cuerpos, habrían sido censurados. Además, casi todas se han desenvuelto en ambientes de privilegio. Incluso figuras como Coco Chanel, que venía de un contexto desfavorecido, terminaron codeándose con la alta sociedad.
La atención mediática y social siempre ha mirado hacia arriba. Desde las revistas de la corte del Rey Sol hasta el feed de las influencers actuales, el ser humano tiene una tendencia aspiracional a mirar lo que hacen las élites.
Nota: Este tema del privilegio y cómo la belleza normativa ha moldeado la historia de la moda es un melón enorme que abrimos con mucha más profundidad y sin filtros en el Club DModa. Allí analizamos casos concretos y debatimos sobre cómo estos estándares están (o no) cambiando en el siglo XXI.
La paradoja de la intención: No querer ser un icono
Hay un patrón fascinante en las grandes figuras históricas: ninguna pretendía ser un icono de estilo de manera directa.
Las mujeres que hoy veneramos estéticamente eran, ante todo, profesionales en otros campos: política, cultura, cine o realeza. Jackie Kennedy, Lady Di o la propia Reina Letizia no buscaban fama por sus vestidos, sino que la moda era un daño colateral —o una herramienta— de su posición pública.
Incluso figuras de la industria como Anna Wintour o Kate Moss querían ser reconocidas por su trabajo (edición y modelaje), no simplemente por "vestir bien". Hoy en día, la democratización de la fama ha invertido este proceso: muchas personas buscan primero la fama estética para luego acceder a otros privilegios. Es un cambio de paradigma brutal que merece la pena observar con lupa.
La moda como herramienta de poder
Lo que distingue a una It Girl pasajera de un icono perdurable es la inteligencia estratégica. Estas mujeres siempre han sido conscientes de que la moda es una herramienta de comunicación política y personal potentísima.
Desde Cleopatra hasta las influencers modernas que capitalizan su imagen para causas sociales (como Kim Kardashian y su activismo penitenciario, guste más o menos el personaje), el uso de la indumentaria para narrarse a sí mismas es clave. Conquistar el espacio público a través de la imagen no es frivolidad; es poder.
Cuando el nombre se convierte en adjetivo
¿Sabes que has alcanzado el estatus de icono cuando tu nombre se usa para describir un objeto o un estilo? Si digo que algo es "muy Chanel", "muy Jackie" o "muy Kate Moss", tu cerebro proyecta una imagen inmediata.
Eso se logra a través de la repetición y la creación de una señal de identidad:
- El corte de pelo de Anna Wintour.
- Los sombreros de Jackie.
- La estética baby doll de Alexa Chung.
Son gestos que, por repetición, fagocitan a la persona y crean al personaje. Es el triunfo del branding personal antes de que existiera el término.
El equipo en la sombra
Por último, no podemos ser ingenuos. Detrás de casi todo gran icono, hay un gran estilista o diseñador. La visión de Audrey Hepburn no sería la misma sin Givenchy, ni la de Zendaya sin Law Roach.
Entender que el estilo icónico suele ser un trabajo a cuatro manos es vital para desmitificar la perfección que vemos en las fotos. Si te interesa conocer quiénes son los artífices reales detrás de los looks más legendarios de la historia, en el Club DModa dedicamos sesiones exclusivas a analizar estas duplas creativas que han cambiado la industria.
La construcción de un icono es una mezcla de carisma, tiempo, estrategia y, sí, un poco de suerte. Pero como ves, nada es tan casual como parece en la foto de Instagram.
"El verdadero estatus reside en la capacidad de entender referencias y apreciar diseños que desafían lo convencional"